December 20, 2014

Juego perfecto: ¿Arte o circunstancia? (Perfect game: Art or circumstance?)

April 23, 2012 by · 2 Comments 

Existen muchos momentos de un juego de béisbol cuando pueden estar ocurriendo tantas cosas a la vez que quienes se quejan de la lentituddeljuego se llevarían la mano a la barbilla. Un juego perfecto. 27 bateadores. 27 outs. En fila. El gran logro de todo pitcher. El sueño de cualquier aficionado. Es la situación ideal para ilustrar la dinámica y la tensión que puede generar el béisbol.

Por eso cuando este sábado 21 de abril de 2012 el pitcher Philip Humber ponchó al último bateador del juego, la adrenalina se desbordó y quienes saltaban en las tribunas y el campo se pellizcaban para verificar que el sueño era realidad, que los outs se habían sucedido consecutivos hasta completar el juego en 96 lanzamientos, que aquella nota escrita por Jim Bunning en la introducción de un libro de juegos sin hits ni carreras flotaba en el ambiente.

Muchos analistas del juego explican este tipo de juego desde el ángulo de estar en el momento adecuado en el lugar preciso, de que la defensiva sea impecable, de que los árbitros favorezcan al pitcher o sentencien apropiadamente.

Si el ambiente de un juego sin hits ni carreras acorrala por completo la gritería y sume en la soledad al pitcher. Un juego perfecto tiene visos de camposanto a medianoche con viento silbante. Hasta los vendedores de perros calientes se comunican por señas. En el último inning se puede escuchar hasta la caída de un alfiler. El pitcher pareciera un astronauta justo antes de abordar la nave espacial. Nadie intenta hablar en el dugout, en el campo todos cuidan los detalles al milímetro, tal cual si cargaran un piano de vidrio en una escalera de caracol.

Otros analistas refieren que lanzar un juego perfecto tiene mucho de mérito y de arte para el pitcher y su receptor, que hay que saber escoger los lanzamientos y ubicar a la defensa. Cual Vincent Van Gogh en su Noche estrellada. O Reverón en sus carboncillos. O Picasso en Guernica. O Andrés Eloy Blanco en Canto a los Hijos. O Ramos Sucre en Trizas de Papel. O Modigliani . O Arturo Michelena. O Beethoven enla NovenaSinfonía.O Aldemaro Romero en Fuga con Pajarillo. O Gabriel García Marquez en Cien años de soledad. O Hemingway en el Viejo y el mar. O Christian Barnard en el primer transplante cardíaco. Muhammad Ali neutralizando a George Foreman.

Quizás ese juego sea el punto máximo en la carrera de muchos de lanzadores. Eso difícilmente reste brillo a ese logro en particular. En Venezuela aún se espera por un juego perfecto en la liga profesional. Sin embargo se tienen muy en cuenta las faenas de Gustavo Mocho García con Locomotora deLa Guairael 19 de abril de 1951 y Armando Bastardo con Mop Zona 10 el 23 de septiembre de 1971, ambos oriundos del estado Sucre, ambos lanzaron perfecto en la categoría AA amateur. También brilla en la memoria beisbolera el perfecto de Don Larsen  enla SerieMundialde 1956 ante los Dodgers de Brooklyn. La gesta de Sandy Koufax ante los Cachorros de Chicago en 1965 porque el juego terminó 1-0 y el pitcher contrario Bob Hendley, sólo permitió un imparable. Igual de inolvidable es la épica de Armando Galárraga al perder su juego perfecto debido a una decisión controversial del árbitro de primera base. O aquella joya de Harvey Haddix quién lanzó 12 episodios perfectos para perder ante los Bravos de Milwaukee en el episodio 13. Todos momentos dramáticos, únicos en el universo deportivo. Sólo quienes viven el juego pueden dar fe de cuan helada estaba la sangre o si el corazón latía o explotaba.

Cuando un pitcher sale al montículo en el episodio culminante de un juego perfecto, se puede hasta sentir la bolsa de pezrrubia resbalando en sus manos y el escobilleo de la brocha del árbitro principal sobre el plato. Cuando suelta la pelota y suena el batazo, las líneas de Jim Bunning envuelven la pelota: “…lanzar un no-hitter es como participar en un accidente automovilístico que casi ocurrió. Si ustedes lo han vivido saben que se siente. Han girado el volante, el pedal del freno hundido hasta el fondo. Huele a caucho quemado, se escucha el chirrido de los frenos. Mientras ven que el desastre se aproxima con velocidad de rayo, lo que les queda es la desesperanza de que todo esta fuera de control. Entonces, como un milagro, los neumáticos se deslizan hasta detenerse a escasos centímetros de la pared de ladrillos”.

Alfonso L. Tusa C.

 

English translation

 

There are many moments in a baseball game when it could be happening so many things at the time that even who ever complain about the game’s lentitude would take their hands to the chin. A perfect game. 27 batters up. 27 down. In a row. The great achievement of every pitcher. The dream of any fan. It’s the ideal situation to illustrate baseball’s dynamics and tension.

That’s why when this Saturday, April 21st, 2012 the pitcher Philip Humber struckout the game’s last batter, the adrenaline boiled over and who jumped in the stands and the field pinched their skin to verify the dream was for real, that Humber got 27 consecutive outs with just 96 deliveries. That note written by Jim Bunning in the Introduction for a book about no-hitters, floated in the air.

Many analysts explain this kind of game from the angle of being somewhere the right time, the precise place. The defense needs to be impeccable. The umpires should sentence appropriately.

If the atmosphere of a no-hitter shuts the crowd up and isolates de pitcher. A perfect game looks like a cemetery at midnight with blowing wind. Even the hot dogs vendors communicate by signs. In the last inning it could be heard even the falling of a pin. The pitcher seems to be an astronaut before boarding a rocket. Nobody tries to talk in the dugout. In the field everybody guards the details at the millimeter, as if they were carrying a glass piano through snail stairs.

Other analysts say that hurling a perfect game has a lot of merits and art for the pitcher and the catcher.  They should know how to choose the pitches and position the defense. Like Vincent Van Gogh in his Starry Night. Or Armando Reverón in El Puerto deLa Guaira.OrPicasso in Guernica. Or Andrés Eloy Blanco in Canto a los Hijos. Or Ramos Sucre in Trizas de Papel. Or Modigliani . Or Arturo Michelena. Or Beethoven in thr Ninth simphony. Or Aldemaro Romero in Fuga con Pajarillo. Or Gabriel García Marquez in Hundred years of solitude. Or Hemingway in The Old man and the Sea. Or Christian Barnard in the first heart transplant. Muhammad Ali neutralizing a George Foreman in Rumble in the Jungle.

Maybe that kind of game is the tip top in the career of a lot of pitchers. This can`t  take the brightness off this achievement. In Venezuelaa perfect game is still due in the professional league. No way there are two references from the amateur baseball. Gustavo Mocho García with the Locomotora de La Guiarateam hurled a perfect game on April 19th, 1952. Armando Bastardo hurled the other one with the MOP Zona 10 team on September 23rd, 1971, both natives of the state of Sucre, both hurled perfect in Class AA amateur. Also it shines in the baseball memory, Don Larsen’s perfect game in the 1956 World Series before the Brooklyn Dodgers. The epic of Sandy Koufax before the Chicago Cubs in 1965 because the score was 1-0 and the rival pitcher Bob Hendley, only accepted one hit. Another unforgettable contest is the almost perfect game of Armando Galarraga, he lost it on a controversial decision of the first base umpire. Or that gem of Harvey Haddix who pitched 12 perfect innings before losing the game before the Milwaukee Braves in the 13th inning. All of them dramatic moments, unique in the sports universe. Only who live the game can tell how frozen was the blood or if the heart beat or exploded.

When a pitcher goes out to the mound in the final inning of a perfect game, you can even feel the rosing bag slipping through his hands, and the chief umpire sweeping home plate. When he releases the delivery and it sounds the bat against the ball, the lines of Bunning wrap the ball: “…pitching a no-hitter is a lot like participating in an automobile accident that almost happened. If you have ever been in a car during a near miss, you know the feeling. You’ve spun the wheel; the break pedal is to the floor. You smell the smoking rubber, hear the screeching brakes. Watching disaster approach at lightning speed, all you have left is that sinking, hopeless feeling that everything is beyond your control. And then-like a miracle- the roaring semi slides by with inches to spare or you slide to a stop inches from the brick wall.”

 

Alfonso L. Tusa C.

 

Alfonso’s work has been featured in Venezuel’s daily newspaper, El Nacional and in the magazine Gente en Ambiente, and he has collaborated on several articles for newspapers, including the daily paper Tal Cual. He has also written four books and some biographies for SABR’s BioProject.

 

Comments

2 Responses to “Juego perfecto: ¿Arte o circunstancia? (Perfect game: Art or circumstance?)”
  1. I was suggested this web site by my cousin.

    I am not sure whether this post is written by him as nobody else
    know such detailed about my trouble. You’re amazing! Thanks!

  2. Francn says:

    Escogiste el mejor juego para el titulo del articulo. De hecho mi percepcion es que si el ultimo bateador que fue ponchado “SO” hubiese corrido,cuando la bola se le escapo al catcher, no hubiese habido juego perfecto. Asi que en un juego perfecto tambien existe complicidad.

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