November 22, 2014

Dentro de un Caracas – Magallanes ( Inside a Caracas- Magallanes baseball match)

October 29, 2012 by · Leave a Comment 

Dentro de un Caracas – Magallanes

 

Inmersos entre la broma y la burla, la discusión y la amistad, lo insólito y lo excéntrico muchos aficionados sólo pueden explicar con acciones el significado de un enfrentamiento entre estos equipos de béisbol. A diferencia de otras rivalidades (Boston-Yanquis, Real Madrid -Barcelona, Boca -River, etc.) cada juego Leones – Navegantes, enmarca miles de otros desafíos en centenares de pueblos y ciudades. Cada esquina, plaza, fuente de soda se convierte en  tribuna del juego.

Señora Olga le voy a pagar las arepas a medio para que me las  saque primero. Las otras personas en cola voltearon con miradas afiladas. El humo de leña acentuaba el negro del techo de cinc. El hombre explicó que necesitaba nueve arepas bien sonoras para llevárselas a su amigo magallanero porque los Leones habían blanqueado a su eterno rival. Sólo entonces los ocupantes de la cola sonrieron y ladearon la cabeza.

La narración del juego se escuchaba a una cuadra de distancia. Alfredo y Josué se frenaron en la entrada de la heladería. “Cuando vamos para la apertura del quinto episodio Magallanes 5 Caracas 0″. Señor tengo como media hora pidiéndole una barquilla de chocolate. El hombre cambió de mano para encajar la barbilla frente al radio. Ya te dije que si el Caracas está perdiendo no hay helados. Josué carraspeó. ¿Y qué culpa tenemos nosotros de que el Caracas sea tan malo? El hombre se levantó y remangó las mangas de la camisa. Alfredo y José volaron por toda la calle.

La escena más impresionante arropaba de silencio la oscuridad de la sala. El señor apretó el radio en la oreja y tropezó contra la fila de asientos. Se guió con las manos sobre las butacas hasta llegar al baño. El eco de la calle casi enmudecía al radio. “Allá va a un batazo largo la bola se va, se va, joonróon”. El hombre casi resbala a l salir del baño. Celebró con sus amigos. Caracas acaba de ponerse a ganarle al Magallanes. Muchos pidieron silencio. De un rincón alguién  soltó: “Esos caraquistas si son bulleros. ¡Esperen el  noveno inning!”.

Corrieron hasta las ramas de cayena estiradas en la esquina. El tipo bajó del Malibú azul frotando las manos. Sólo faltaban dos horas para prenderle candela a las velas del Magallanes. Los muchachos se acercaron hasta que la voz del hombre desapareció en la casa. Pegaron el papel con cinta adhesiva y azuzaron sus caballos hasta casi desbocarse. Desde el porche de su casa oyeron los gritos: “Estos magallaneros si fastidian”.

No Papá, hoy nos quedaremos escuchando el Caracas-Magallanes. Si, dan una película de Cantinflas. Esa la podemos ver mañana. Este juego hay que oírlo hoy. De regreso el señor preguntó porque todavía tenían el radio prendido. Juegan extrainning Papá. Es como una prórroga en fútbol, pero aquí tiene que haber un ganador. ¿Y Felipe donde está? Encaramado en la mata de mango. Él dice que desde allá el Magallanes juega mejor. En ese momento Clarence Gaston decidió el juego con jonrón y gotearon como diez mangos.

El atardecer desgranaba las sombras sobre las mesas del club social. El dueño se frotaba las manos al tiempo que llenaba las neveras de cerveza para aquella noche que prometía grandes ganancias a la par de su expectación por el juego Caracas – Magallanes. El juego empezó y las bromas junto con él. Los caraquistas empezaron a cantar “Se hunde el barco” y el dueño del  club empezó a molestarse. Cuando la ventaja se expandió, cerró las neveras y dijo que el club había cerrado. Algunos trataron de razonar con él lo que iba a dejar de ganar. No me interesa, se acabaron las cervezas. Si el Magallanes no gana, no me importan las ganancias.

En medio de la más atizada  lucha por el primer lugar entre Caracas y Magallanes, varios grupos mixtos se burlaban de sus compañeros del equipo que iba perdiendo. Se quedaban mirando a dos amigos que desde sus gorras diferentes se daban ánimo y cuando un equipo castigaba al otro, guardaban silencio y se daban palmaditas en la espalda.

Alfonso L. Tusa C.

 

English translation

 

Immersed between joke and mockery, quarrel and friendship, surprise and eccentricity, many fans can only explain through images the meaning of a game between these baseball teams in the venezuelan winter league. Unlike other rivalries (Red Sox – Yankees, Real Madrid – Barcelona, Boca – River, etc.) each Lions – Navigators clash, include many other matchings in hundreds of towns around the country. Each corner, square, café, pub, becomes a game’s bleacher.

“Señora Olga I’m going to pay you twice for the arepas if you give me the first ones.” The other persons in the line didn’t like it. The firewood smoke made the zinc roof darker. The man explained he needed nine arepas well done to take them to his magallanero friend because the Lions had shut out their great rival. Only then the persons in the line smiled.

The game`s broadcast filled the whole block. Alfredo and Josué stopped in front of the ice cream store. “When we go to the top of the fifth frame, Magallanes 5, Caracas 0″.  Excuse me Mister I’m asking for a vanilla cone half an hour ago. The man changed his hands behind the chin and kept listening to the radio. I told you if the Caracas team is losing the game I’m not going to sell any ice cream. Josué squeezed his teeth. It’s not our fault if the Caracas team is so bad. The man stood up and raised his shirt’s sleeves. Alfredo and Josué ran all the street down.

The most impressive scene painted with silence the theater’s darkness. The guy held the radio on his ear and clashed against the row of seats. He guided with his hands on the seats until getting to the restroom. The streets echo almost made mute the radio. “It’s a long shot, the ball is going..going…gooone”. The guy slipped coming out from the restroom. He celebrated with his friends. Caracas is defeating Magallanes. Many persons asked for silence. Someone shouted from a corner: “Those caraquistas are too noisy. Wait for the ninth inning!”

They ran to the ibiscus plant branches coming from the corner. The guy came out from the blue Malibu automobile rubbing his hands. In two hours he would see how his beloved Lions defeating the Magallanes team. The boys got closer until that man’s voice disappeared into the house. They sticked the paper with adherent tape and started to run with all their horses. From their home’s porch they heard the screaming: “Those magallaneros are very nasty”.

No dad, today we’ll stay at home listening the Caracas – Magallanes game. Yes, there is a Cantinflas movie. We can see it tomorrow. This game is to listen it today. Coming back home four hours later the guy asked why the boys still had the radio on. They’re playing extrainning dad. It’s like overtime in soccer, but here the game goes on until there’s a winner. Where’s Felipe? He’s on the mango tree. He says that being there helps Magallanes to play better. In that moment Cito Gaston hit a home run and ten mangoes fell down.

The sunset filled with shadows the social club tables. The owner rubbed his hands while loading the refrigerator with beer bottles for that night which could bring good money besides the suspense of the Caracas – Magallanes game. The contest started and so the jokes. The caraquistas began to sing “The ship is collapsing…” and the pub’s owner began to get mad. When the edge got larger, he closed the refrigerator and said he was closing the pub. Some guys treated to convince him of keeping the pub open. I don’t care. It’s over. If Magallanes doesn’t win I don’t care about the money.

Alfonso L. Tusa C.

 

Alfonso’s work has been featured in Venezuel’s daily newspaper, El Nacional and in the magazine Gente en Ambiente, and he has collaborated on several articles for newspapers, including the daily paper Tal Cual. He has also written four books and some biographies for SABR’s BioProject.

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