October 24, 2014

Enzo Hernández: Torpedero incandescente. (Enzo Hernandez: A great short stop).

January 15, 2013 by · Leave a Comment 

El titular de lapatilla.com paralizó mi lectura. Uno de los grandes beisbolistas venezolanos, de los que me hacía imaginar ese espacio entre tercera y segunda base milímetro a milímetro, había agarrado su guante diminuto y sus spikes, junto a las medias sanitarias y su uniforme de los Tiburones de La Guaira para irse a jugar en los diamantes del cielo. Un dolor infinito en la espalda, más la depresión de muy pocas veces sentir alivio, lo llevaron a tomar una dura decisión.

Enzo había nacido en Valle de Guanape. Anzoategui; un 12 de febrero de 1949. Desde niño representó al estado Anzoategui en campeonatos nacionales.

La primera vez que supe de Enzo Hernández fue mediante una fotografía donde realizaba un dobleplay. La revista Sport Gráfico escribió: “Enzo Hernández, ¡que peloterazo!”.

Una mañana, en un programa radial de Ramón Corro, detuve el carro a un lado de la carretera Panamericana. Entrevistaban a Enzo y la comunicación del celular se entrecortaba por momentos.

En algún momento entre 1967 y 1968, mis hermanos estiraron las cejas y discutieron varios minutos cuando escucharon la alineación de La Guaira. “¿Y qué le pasa a Luis Aparicio? ¿Cómo va a poner a jugar a ese novatico cuando en esta liga si no ganas en noviembre, casi seguro te eliminan? En aquel juego, Enzo agarró dos imparables cantados en el hueco, otro detrás de segunda base y dos pelotas que se durmieron a un lado del montículo. Por si fuera poco metió una línea entre dos y llegó hasta la intermedia. El estadio deliraba, mis hermanos enmudecieron.

Ramón Corro insistía en una pregunta y Enzo trataba de eludirla, hasta que Corro la repitió tanto que Enzo debió fildearla cual roletazo amenazador.

Siempre recuerdo un afiche en las páginas centrales de una revista que sólo apareció una vez. Allí están David Concepción y Enzo Hernández en su temporada de novatos con los Tigres y los Tiburones respectivamente. Ambos muy enjutos, ambos con el rostro sereno, se percibe el hambre de atrapar la pelota en los confines del infield, para meter un disparo que desactive la ofensiva más peligrosa. Una noche en el estadio Universitario, conseguí que Concepción me firmara el afiche y hasta quería quedarse con él, terminó tomándole una fotografía. Me quedé con las ganas de contar con el autógrafo de Enzo. Traté de llamarlo por teléfono varias veces, los números habían pasado a otro dueño o sonaba un “tiruliru” de Dimensión Desconocida. Por eso también terminé revisando más periódicos y revistas para escribir sobre aquella temporada (1972-73) cuando La Guaira empezó a ganar y ganar hasta clasificar luego de haber visitado las profundidades del sótano y muchos los daban por eliminados.

“Enzo, cuéntame de aquel campeonato nacional AA, cuando el Chico Carrasquel era el manager de Anzoategui”.  Ramón Corro flotó en la brisa fría de la Panamericana.

Aún anhelo leer un libro de Luis Felipe Castillo que Humberto Acosta ha mencionado varias veces en sus artículos beisboleros. “Sólo un short stop”. Trata de una conversación de Castillo con su ídolo Enzo Hernández. De cómo soñaba despierto en el estadio Universitario viéndolo hacer magia en el campocorto, de porqué no había jugado más. Acosta lo refiere con tanta emoción que he lamentado mis intentos infructuosos por conseguir el libro.

Enzo y Remigio Hermoso, Remigio y Enzo. Cuando uno decapitaba un candelazo en el right field, el otro agarraba la pelota sobre segunda base. Cuando el otro alcanzaba un misil detrás de tercera base su compañero remataba con un strike a primera base.

Enzo empezó a reir. El Chico se puso muy bravo aquella vez con los delegados del equipo AA del estado Anzoategui.

Un juego de Grandes Ligas burbujea en mis lecturas de la revista Baseball Digest. El pitcher Bill Stoneman recuerda como el  juego que jamás olvidará, uno efectuado el 16 de junio de 1971 en el Jarry Park de Montreal, donde los Padres de San Diego sólo le embasaron dos corredores, Clarence Gaston por imparable y Enzo Hernández por boleto. Los Expos ganaron 2-0. Enzo hizo 3 outs, 7 asistencias y 3 dobleplays. Stoneman lanzó dos juegos sin hits ni carreras en Grandes Ligas.

Enzo resultó esencial para los títulos de La Guaira en las temporadas 1968-69 y 1970-71, ni hablar de todas las clasificaciones seguidas de los Tiburones hasta bien entrados los años 70. Más allá de su excelso guante, del cual me atrevo a decir ocupa los primeros lugares en la liga venezolana entre quienes ganaron más juegos mediante las carreras salvadas por su magia defensiva. Podía ganar un juego con un toque de bola, robo de base o un triple a lo profundo del jardín derecho.

“El equipo AA de Anzoategui tenía su short stop titular, a mí me invitaron de la selección juvenil y el Chico me llamó cuando llegué al dugout la primera vez que me vio jugar. Me hizo varias observaciones y me dio dos palmadas en el hombro. ‘Vamos novato, que usted es bueno'”.

Entre los short tops venezolanos que han participado en jugadas de tripleplay en Grandes Ligas, figura Enzo Hernández. El primero de agosto de 1971, bateando Oscar Brown por los Bravos de Atlanta en la parte de arriba del séptimo inning, soltó una lína a segunda base que tomo Don Mason, este lanzó a primera donde Nate Colbert tocó a Harold King, y Colbert le pasó la pelota a Enzo quien toco fuera de base a Earl Williams, tripleplay 4-3-6. San Diego ganó 2-0 y Enzo hizo 4 outs y 2 asistencias.

Antes que Omar Vizquel llenara de filigrana y acrobacia los linderos del campocorto, Enzo Hernández atrapaba imparables en los límites del abanico, convertía toques magistrales en outs a mano limpia, saltaba sobre segunda base para completar dobleplays asfixiantes. Luis Aparicio era su ídolo, Alfonso Carrasquel su maestro.

Enzo lideró la LVBP en dobleplays (56) y dobleplays iniciados (36) en la temporada 1969-70 y promedio defensivo en 1974-75 y 1975-76.

De seguro Enzo está jugando en los campos de los cielos. Que Dios lo tenga en su gloria.

A pocos días de empezar el campeonato nacional AA, los delegados insistían en que Anzoategui no podía competir con un short juvenil. El Chico Carrasquel respondió: “Si Enzo Hernández no es el short stop de mi equipo, renuncio”.

 

Alfonso L. Tusa C.

 

English translation

 

The frontline stopped my reading. One of the best Venezuelan ballplayers, who made me imagine the space between second and third base inch by inch, had  grabbed his tiny glove, his spikes, along with his sanitary socks and his La Guaira Sharks  uniform to leave to play in the heaven diamonds. An infinite pain in his back besides the depression for not having any relief pushed him to take a hard decision on January 13th, 2013.

Enzo Hernández was born in Valle de Guanape, Anzoategui, Venezuela, on February 12th, 1949. Since he was a kid he played with the Anzoategui team in the baseball national championships.

The first time I knew about Enzo was through a picture where he performed a doubleplay. The Sport Gráfico magazine  wrote: “Enzo Hernández, what a ballplayer!”

One morning, during a radio show conducted by Ramón Corro, I stopped my car at the side of the Carretera Panamericana, via Los Teques. They were interviewing Enzo Hernández and the cellular telephone line got interrupted from time to time.

Some time between 1967 and 1968, my brothers stretched their eyebrows and discussed for several minutes when they listened the La Guaira Sharks line up. What’s the matter with Luis Aparicio?  How is he going to play that rookie when in this league if you don’t win in November, you’d better forget about the pennant?

In that game Enzo converted into outs two shots to the infield hole, another behind second base and two grounders almost static in the grass around the mound. To add salt to injury, he drove a line to deep center field and arrived to second with a double. The park was a festival, my brothers got mute.

Ramón Corro kept asking a question and Enzo tried to avoid it. Corro repeated it so much that Enzo had to field it like the most difficult grounder.

There is a poster in the center pages of a magazine that just published one issue. There they are, David Concepción and Enzo in their rookie season in the venezuelan winter league. Both very thin, both with such a serenity in their faces, both full of hunger for catching grounders in the hole and throwing to first base. One night at the estadio Universitario I got Concepción’s signature on the poster. I kept looking and looking to get Enzo’s autograph but I couldn’t. I called many times to wrong phone numbers.

“Enzo, tell me about that AA national championship when Alfonso Chico Carrasquel was the Anzoategui team’s manager”, Ramón Corro´s voice floated on the cold breeze of the Carretera Panamericana.

I still miss reading a book written by Luis Felipe Castillo that journalist Humberto Acosta has cited  in his baseball articles “Sólo un short stop” (“Just a short stop”). It’s about a conversation of Castillo with his idol Enzo Hernández. About how he dreamed awake in the stadium looking at Enzo being magic in the short stop, about why he had stopped playing baseball. Acosta writes with such emotion that I have regretted not getting the book.

Enzo and Remigio Hermoso, Remigio and Enzo. When one caught a fireball in the right field, the other got the throw on second base. When the other reached a missil behind third base his partner completed the play with a strike to first base.

Enzo began to laugh. Chico Carrasquel got mad that time with the Anzoategui team’s delegates.

An MLB game still boils in my mind from my Baseball Digest magazine readings. The pitcher Bill Stoneman remembers as the game he’ll never forget one played at Montreal’s Jarry Park on June 16th, 1971. The San Diego Padres only could reach base twice. One by a Cito Gaston base hit the other a walk to Enzo Hernández. The Expos won 2-0. Enzo made 3 outs, 7 assists, 3 doubleplays. Stoneman hurled two no-hitters in MLB.

Enzo was essential for the La Guaira Sharks titles in 1968-69 and 1970-71, nothing to talk about all those consecutive qualifications to play the play offs for more than 8 years. Beyond his excellent defensive ability, he could win a game bunting, stealing a base, or hitting a triple to deep right field.

“Anzoategui’s team had his regular short stop. They invited me from the juvenile team and Chico called me when I arrived to the dugout the first time he saw me playing. He gave me some advices and patted my shoulder. ‘Let’s go rookie. You’re good'”

Enzo Hernández appears among the venezuelan short stops who have performed tripleplays in MLB. On August 1st, 1971. In the top of the seventh inning the Atlanta Braves player Oscar Brown hit a line to second base that Don Mason caught, he threw the ball to first baseman Nate Colbert who tagged Hal King and gunned the ball to Enzo Hernández who touched Earl Williams Tripleplay 4-3-6. San Diego won 2-0. Enzo Hernández made 2 outs and 4 assists.

Before Omar Vizquel filled with grace and acrobacy the vicinity of short stop, Enzo Hernández caught bullits in the limits of the horn, converted magistral bunts into outs, jumped over second base to complete exhausting doubleplays. Luis Aparicio was his idol. Alfonso Carrasquel his master.

Enzo was the leader of the Venezuelan winter league in doubleplays (56) and started doubleplys (36) in the 1969-70 season and in fielding percentage in 1974-75, 1975-76.

It’s for sure Enzo is now playing with the greatest ones in the heaven diamonds. God bless him.

Some days to start the AA championship the delegates insisted the Anzoategui team couldn’t compete with such a juvenile short stop. Chico answered. “If Enzo Hernández isn’t the short stop, I resign”.

Alfonso L. Tusa C.

 

 

Alfonso’s work has been featured in Venezuel’s daily newspaper, El Nacional and in the magazine Gente en Ambiente, and he has collaborated on several articles for newspapers, including the daily paper Tal Cual. He has also written four books and some biographies for SABR’s BioProject.

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