June 7, 2020

Johan Santana: Su rutina entre juegos (Johan Santana: His routine between games)

March 13, 2010 by · Leave a Comment 

Uno de los grandes misterios del béisbol para los aficionados y quizás también para muchos analistas profesionales y aún para los rivales tiene que ver con la secuencia de actividades que asume cada pitcher luego de realizar una apertura. Muchos hablan de que la relación con el catcher es determinante, otros que el manager influye mucho. Sin embargo en el ambiente permanece flotando que todo se termina haciendo de acuerdo a la personalidad de cada lanzador.

La primera vez que ví un juego de Johan Santana en el estadio, jugaba Magallanes versus La Guaira en el parque de la Ciudad Universitaria.

A mediados del juego los Tiburones le llenaron las bases  a Santana. El manager salió a conversar con su batería. Luego que el manager regresó al dugout, Santana llamó a su catcher dos veces antes del próximo lanzamiento.

En 2006, en medio de una gran campaña, Santana derrotó 7-2 a los Cachorros de Chicago el 23 de junio, para dejar su marca en 8-4. En ese juego muy pocos sabían que a partir del quinto inning el zurdo empezó a sentir molestias en la espalda pero siguió lanzando hasta el octavo. “Hay que aprender a concentrarse para lanzar con dolor”, dijo Santana. El día siguiente llegó al estadio a las 2 pm y se metió en un whirlpool de agua caliente y luego se metió en una ducha de agua fría. Había empezado el proceso de aliviar el dolor. Ese día también corrió algo en los jardines, hizo un poco de caminadora y de escaladora. Luego jugó un poco de fútbol con Carlos Silva y el hijo de Tori Hunter. También recogió pelotas en los jardines durante la práctica de bateo. El coach de pitcheo de los Mellizos de Minnesota Rick Anderson dice “ese primer día después de lanzar sirve de receso mental para los pitchers”.

Desde la tribuna central mi amigo Pepe El Canario bajó la mirada cuando al “Gocho” le dieron un hit entre primera y segunda. Santana hizo la asistencia detrás de tercera base y después pasó un rato detrás del montículo mirando hacia las bases todavía repletas.

El domingo 25 de junio Santana llegó al estadio a las 10 de la mañana, para las once se había estirado y había calentado el brazo con el catcher de bull pen Aaron Amundson. “Tomo muy en serio el trabajo de bull pen”, dijo Santana. Luego de discutir sobre mecánica empezó a colocar, con precisión quirúrgica, cada envío donde lo pedía Amundson. Después, Anderson entró al cajón de bateo y señaló las coordenadas donde debían caer los pitcheos de Santana. Pretendía simular a dos de los bateadores que Johan enfrentaría en el próximo juego. “Si es Seattle simularé ser Ichiro y luego Adrian Beltre. Así empezará a enfocarse en su próximo juego”.

En el próximo lanzamiento Santana le hizo varias señas de desaprobación a su catcher en medio de la atronadora samba que impregnaba todo el Universitario desde la tribuna derecha.

El lunes 26 Santana hizo ejercicios de fuerza con Randy Popple para entonar las piernas y la espalda. Popple, y los masajistas Rick McWane y Dave Pruemer, dicen que Johan es muy disciplinado entre sus aperturas, hace su trabajo de condicionamiento todos los días. Santana se los queda mirando luego de una rutina y dice: “La gente ignora la importancia que estos tipos tienen en mi trabajo”.

La pelota sale de los dedos índice y medio de la mano izquierda de Santana, serpentea antes de llegar al plato y se hunde sobre la esquina exterior para que el bate silbe un strike tirándole.

El martes 27 de junio Santana se dedicó a registrar todos los pitcheos del abridor que ese día era el novato Francisco Liriano. Se sentó en el clubhouse ante un gran monitor de TV para determinar la ubicación y características de cada pitcheo, había un ambiente de media luz. Este día Santana solo se preocupa en tener la comida y bebida adecuadas para sentirse bien el día siguiente.

Es el tercer strike. Pepe salta de su modorra y empieza a lanzar gritos de apoyo a Santana quién fija su mirada en la mascota del catcher y en las manos del bateador.

El miércoles 28  Santana llegó al estadio a las 10 am, poco más de dos horas antes del primer pitcheo del juego. Se mete un rato en el whirlpool. Luego su codo y hombro son relajados con un masaje electrónico. Los catchers Joe Mauer y Mike Redmond se reunieron con Santana para la acostumbrada sesión estratégica previa al juego. “A él le gusta bromear, pero sabe cuando hay que hablar en serio”, dijo Mauer.

El próximo envío es devuelto como rolling caliente que Santana toma a la altura de las rodillas, de inmediato corre hacia primera base y pasa la pelota al inicialista cuando nota que el corredor aprieta el acelerador. La samba sigue su percusión, pero el incremento del volumen de la sirena indica que hay esperanzas en la tribuna izquierda.

English Translation

One of the great mysteries of baseball for fans and maybe also for many experts and even for the opponents, has to do with the sequence of activities each pitcher develops after he starts a game. Many people say the quality of the relationship between catcher and pitcher is very important, others say the manager influences a lot. But something keep floating in the air to show that everything ends around the personality of each pitcher.

The first time I saw a game, in the ballpark, where Johan Santana was the starter, the Magallanes Navigators played against the La Guaira Sharks at the Estadio Universitario, Caracas, Venezuela.

Around the fifth inning the Sharks loaded the bases before Santana. The manager went out to talk with his pitcher and catcher. After the skipper went back to the dugout, Santana talked to the catcher twice before the next delivery.

In 2006 while having a great season, Santana defeated 7-2 the Chicago Cubs on June 23rd to leave his record at 8-4. Few people knew that in that game the lefthander began to feel some pain in his back, but anyway he kept pitching until the eighth inning. “You have to learn how to pitch through pain”, said Santana. The next day he arrived to the ballpark at 2 pm and had a whirlpool session in warm water, then he took a shower of cold water. It has began the killing pain process. That day he also ran in the outfield, did some exercise on the stepper and hit the mill. Afterwards he played some soccer with Carlos Silva and Torii Hunter’s son. He also catched some balls in the outfield during the batting practice. Rick Anderson, the Minnesota Twins pitching coach says: “That first day after starting a game is very important as a mental break for the pitchers”.

In the tribune behind home plate, my friend Pepe El Canario gets sad when “El Gocho” accepts a grounder between second and first base that becomes a base hit. Santana made the assist behind third base, then he stayed for a while looking to the bases loaded from around the mound.

On Sunday June, the 25th, Santana arrived at the ballpark by 10 am. At 11 am he had stretched and warmed his arm with the bull pen catcher Aaron Amundson. “I take very seriously my work in the bull pen”, Santana said. After discussing about mechanics, he began to pinpoint each delivery where Amundson asked. Later Anderson came to the batting box and showed Santana the exact position where he wanted the pitches to break. He wanted to simulate two of the batters Johan would be confronting in the next game. “If it’s Seattle I’ll simulate Ichiro and then Adrian Beltre. That way he’ll begin focusing on the next game.”

Before the next delivery, Santana made several gestures because he didn’t like his catcher’s choice. Meanwhile a high volume samba music filled the whole stadium from the right tribune.

On Monday 26, Santana performed some strength exercises with Randy Popple to set the tone for the legs and the muscles of his back. Popple and the trainers Rick McWane and Dave Pruemer say that Johan is very disciplined between starts, he makes his conditioning duties everyday. Santana keeps looking at them after a routine and says: “People ignore how important are these guys for my work”.

The ball came out from the index and middle fingers of Santana’s left hand. It describes some snake movement before arriving at the home-plate and then sinks on the outside corner and the bat can only whistle for a swinging strike.

On Tuesday, June 27th Santana’s job was to record on a paper every delivery of that day starter, the rookie Francisco Liriano. He sat down in the clubhouse before a huge TV set to determine the positioning and characteristics of each pitch. The whole room had the lights off like in a theater play. This day Santana only worries about having the right food and drink in order to feel well the next day.

It’s strike three. Pepe jumps from his sadness and begins to shout supporting Santana who directs his gaze to the catcher’s mitt and the batter’s hands.

On Wednesday 28, Santana arrived at the ballpark at 10 am, a little more than two hours before the first throwing of the game. He sinks for a while in the whirlpool. Later his elbow and shoulder are relaxed with an electronic massage. Catchers Joe Mauer and Mike Redmond met with Santana for the strategic session they always have before the game. “He likes to fool around, but he knows when to talk seriously”, said Mauer.

The next delivery is hit as a hard grounder that Santana catches at his knees. He immediately runs to first base and throws the ball to the first basemen when he notices that the runner increases his speed. The samba music keeps its percussion but the raising of the volume in the siren apparatus indicates that still there is some hope in the left tribune.

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