September 21, 2019

Ese tipo de héroe. (That kind of hero)

April 7, 2011 by · Leave a Comment 

 Hay temporadas que son consideradas como el tope de una carrera. En ellas un pelotero lo hace todo por su equipo, desde animar a los compañeros en el dugout hasta discutir con los árbitros. El jugador pareciera estar dotado de una fuerza excepcional que le hace alcanzar logros paralizantes.

 Mickey Mantle en 1956, Frank Robinson en 1966, Ted Williams en 1942 y 1947,Joe Medwick en 1937, Roberto Clemente en 1967, George Brett en 1979, son ejemplo de ese tipo de fenómeno que arrastró a un equipo sino a ganar el banderín y la Serie Mundial, por lo menos a ser competitivo. Sin embargo en mi opinión hay un ejemplo ineludible, me refiero a Carl Yatrzemski en 1967. A partir del tercer juego de los Medias Rojas, el 14 de abril en Yankee Stadium, Yaz empezó a dar muestras de lo que haría aquella temporada. En ese encuentro Billy Rohr llegó al cierre del noveno inning ganando 3-0 y sin permitir imparables. Tom Tresh abrió la entrada con una línea silbante hacia el jardín izquierdo que parecía el final del no-hitter. Yastrzemski emprendió una carrera vertiginosa y se lanzó con los brazos estirados al máximo para preservar la joya de pitcheo con una atrapada cardíaca que congeló el grito de los aficionados en las tribunas, aunque Elston Howard rompió el hechizo un out después. La importancia del out de Yaz se hizo latente pues hubiese habido corredores en primera y segunda con un out. En el dugout Rohr se acercó a Yastrzemski. “Yaz, despues que hiciste la atrapada, quería lanzar el no-hitter por ti. Fue la atrapada más grande que vi en mi vida”.

 Es difícil encontrar una actuación tan destacada en cada aspecto del juego. Ese año Yastrzemski además de ganar la triple corona de bateo (.326 promedio, 44 jonrones, 121 empujadas) fue líder en carreras anotadas (112), hits  (189), promedio con gente en base (OBP=.418), slugging (.622). Como jardinero izquierdo fue lider en outs (289), asistencias (13), su promedio defensivo fue .977. Eso lo valió el guante de oro.

 El juego ha mejorado mucho en los aspectos técnicos, sin embargo persiste la pregunta ¿por qué ha pasado tanto tiempo desde que Yaz ganó la última triple corona de bateo, si antes el montículo estaba más alto, la zona de strike era más amplia, y ahora existe el bateador designado?

 El propio Yastrzemski dice que estaba más pendiente de ganar con los Medias Rojas que de sus estadísticas. “Le hacía swing fuerte a la pelota y corría durísimo, aunque parezca increíble mantuvo ese ritmo durante toda la temporada de 1967”, declaró Rico Petrocelli, el short stop de aquel equipo. “Ganó la triple corona cuando la temporada estaba al rojo vivo”, dijo Ken Harrelson, quién llegó a Boston en plena temporada de 1967 para suplantar al lesionado Tony Conigliaro.

“Lo hizo en medio de probablemente, la carrera más grande por el banderín de la Liga Americana”.

 “Sin dudas 40 años es mucho tiempo”, ha dicho Yaz. “Si no hubiésemos tenido aquella carrera intensa por el banderín y hubiera pensado en ganar la Triple Corona, probablemente no la habría ganado. Cuando piensas en batear un jonrón, generalmente no lo haces”.

 “Para mí es aún el mejor jardinero izquierdo que haya visto”, dijo Harrelson, ahora narrador de los juegos de los Medias Blancas de Chicago. “Lo llamo ‘El Hombre del Renacimiento’, porque representó el renacimiento del béisbol en Nueva Inglaterra”.

 Yastrzemski  avizoraba desde el left field cualquier seña que captara del manager o los coaches rivales. Cuando comprobaba que eran comandos de robo o bateo y corrido se lo hacía saber a sus catchers y se pasaba el guante por el pecho cuando la seña estaba activa. Así sacaron a varios corredores.

 En una ocasión que George Scott fue declarado out en jugada de apelación por haber salido antes que el jardinero tomara el flay de sacrificio, el manager Dick Williams armó un escándalo en el dugout y dijo que hablar con Scott era como hablar con una pared de cemento, al día siguiente Yastrzemski fue a la oficina de Williams y le hizo saber que los peloteros merecían respeto y que si quería decrle algo a Scout ha podido llamarlo a su oficina.

 El día que Tony Conigliaro salió herido con un pelotazo del pitcher Jack Hamilton en su ojo izquierdo que lo dejó casi inconsciente, cuando se reinició el juego Yastrzemski le gritó al pìtcher varias veces que tenía que controlar su bola de saliva.

 En aquel 1967 la fiebre del béisbol recapturó a la ciudad de Boston cada noche de junio, julio agosto y septiembre. Se podía seguir la narración de los juegos en las voces de Ken Coleman y Ned Martin de semáforo a semáforo, de porche a porche, de negocio a negocio, gracias a la gesta de Carl Yastrzemski y sus compañeros de equipo. Cada noche había un héroe y en más del 50% de las veces ese protagonista fue Yaz.

Él demostró lo que la gracia y la determinación bajo presión atlética podían producir. En los últimos 12 juegos de una encarnizada disputa entre cuatro equipos por el banderín, Yaz bateó de 44-23 (.523), con 5 jonrones, 16 carreras empujadas, 14 anotadas. En los últimos dos juegos bateó de 8-7 y por si fuera poco hizo out a Bob Allison en segunda con un disparo certero para desactivar un intento de rally de los Mellizos en el octavo inning del juego final de la temporada y así ganar el banderín por un juego. En 44 años no se ha vuelto a ver un triple coronado en las Grandes Ligas.

 Yastrzemski tuvo un buen coach de bateo: Ted Williams. Ël le sugirió cambiar su estilo de bateo de un bateador de contacto que aprovechaba todo el campo, a un bateador de poder. “Nunca jugué con Yaz”, dijo Williams, cuyo retiro después de la campaña de 1960 permitió a Yastrzemski encargarse de su posición. “Pero (el coach de los Medias Rojas) Bobby Doerr me dijo que su temporada de 1967 fue la mejor que haya visto y Bobby jugó conmigo por 10 años. En ese año en particular él fue Babe Ruth, Ty Cobb y Honus Wagner a la vez”.

 En el juego final de una serie ante los Yanquis, Yastrzemski recibió el día de libre, tenía un slump de 17 turnos sin conectar de hit. En el octavo inning con el juego empatado 1-1 Williams lo sacó a jugar en el left field. En el noveno fue dominado por Al Downing, en el undécimo la sacó de jonrón para darle la victoria 2-1 a los Medias Rojas.

 Uno de los 44 jonrones que dio en 1967  fue el de tres carreras que le despachó al zurdo de Minnesota Jim Merritt en el penúltimo juego de la temporada para poner a los patirrojos a ganar 3-2 en un juego que pudo significar la eliminación de Boston.

 Mel Stottlemyre, aquel pitcher de los Yanquis dijo una vez que podía escuchar a Yastrzemski llamándose la atención cada vez que iba a batear. “Tengo que ser mejor”.

 Esa era la magnitud de su presencia en la alineación de los Medias Rojas, en el clubhouse y en la ciudad de Boston, aquel verano de 1967 cuando los pronósticos se derrumbaron ante el trabajo arduo de un equipo y la determinación de un jardinero izquierdo llamado: Carl Yastrzemski.

 Alfonso L. Tusa C.

English translation

There are seasons considered the tip top of a career. In such seasons the ballplayer gives everything for his team, from encouraging his teammates in the dugout to confronting the umpires. This kind of player seemed to have an exceptional strength that enables him to reach amazing achievements.

 Mickey Mantle in 1956, Frank Robinson in 1966, Ted Williams in 1942 and 1947,Joe Medwick in 1937, Roberto Clemente in 1967, George Brett in 1979, are the example of that kind of phenomenon that carried a team if not to win the pennant and the World Series, at least to be a great contender. Anyway, for me there is a great example, I’m talking about Carl Yastrzemski in 1967. As early as the third game of the Red Sox in the season, on April 14th  at Yankee Stadium, Yaz began to show what he was going to do that season. In that game Billy Rohr arrived to the bottom of the ninth frame winning 3-0 while hurling a no-hitter. Tom Tresh led off that inning with a line drive to left field that seemed to break the no-hitter. Yastrzemski sprinted with all the strength of his legs and dove through the grass with his arms stretched in extreme to make a cardiac catch that preserved Rohr’s no-hitter, and silenced the shouts of the fans. Although Elston Howard broke the pitching gem one out later. Yaz’s catch was very important because otherwise there had been men in first and second bases with one out for a rookie pitcher as Rohr. Later in the dugout Rohr got closer to Yastrzemski: “Yaz, after you did that, I wanted to pitch a no-hitter for you. It was the greatest catch I ever saw in my life”.

It’s difficult to find a performance so outstanding in each aspect of the game. That year Yastrzemski besides winning the Triple Crown (.326 batting average, 44 home runs, 121 RBI’s), he was the leader in runs scored (112), hits (189), OBP (.418), slugging (.622). As a left fielder he was leader in outs (289), assists (13), his fielding average was .977. That earned him the gold glove.

 The game has improved a lot in the technical aspects, but it remains the question ¿Why has it been so long since Yaz won the last batting triple crown, if before the mound was higher, the strike zone was wider, and now it exists the designated hitter?

 Yastrzemski himself says that he was more worried about winning for the Red Sox team than about his numbers. “He swung hard at the ball and ran very fast, though it could seem incredible, he kept that performance all the way through  the 1967 season”, said Rico Petrocelli, the short stop of that team. “He won the triple crown when the season was at the highest point of competitivity”, said Ken Harrelson, who arrived to Boston in the middle of the 1967 pennant race to substitute the injured Tony Conigliaro.

 “He did it probably in the middle of the greatest pennant race of the American League”.

“No way 40 years is a lot of time”, has said Yaz. “If we hadn’t have that intense race for the pennant and I had thought on winning the triple crown, probably I wouldn’t have won it. When you think in hitting a home run, generally you don’t get it”.

 “To me, he’s still the best left fielder I have ever seen”, said Harrelson, now a broadcaster for the Chicago White Sox. “I call him ‘The Renaissance Man’, because he represented the Renaissance of baseball in New England.”

 Yastrzemski caught many times the rival manager or coaches signs from his spot in left field. When he was sure the signs of steal or bat and run were ordered he told it to his catchers by passing his glove through the chest. That way many runners were thrown out.

 Once, George Scott was called out in an appealing play for taking off from the base before the outfielder took the sacrifice fly. The manager Dick Williams got mad in the dugout and said that talking to Scott was like talking with a wall of cement. The day after, Yastrzemski went to Williams’ office and told him that the players deserved respect and if he wanted to tell something to Scott he should have called him to his office.

 The day when Tony Conigliaro got beaned in his left eye by the Angels’ pitcher Jack Hamilton. After the game was resumed, Yastrzemski started screaming at Hamilton from the dugout that he had to control his spitball.

 In that year of 1967 the baseball fever captured again the city of Boston every night of June, July, August and September. The broadcast of the games could be followed in the voices of Ken Coleman and Ned Martin from traffic light to traffic light, from porch to porch, from store to store, thanks to the efforts of Carl Yastrzemski and his teammates. Every night there was a hero and in more than 50 % of the times that hero was Yaz. He demonstrated what grace and determination under athletic pressure could produce. During the last 12 games of a very tight pennant race among four teams, Yaz hit 23 for 44 (.523), with 5 home runs, 16 RBI’s, 14 runs. In the last two games he batted 7 for 8 and besides that he made Bob Allison out at second base with a magnificent throw to stop a possible rally of the Minnesota Twins in the eighth inning of the final game.

  Yastrzemski had a very good batting coach: Ted Williams. He suggested Yaz to change his batting style from a contact hitter who spread his shots to all angles in the field to a power hitter. “I never played with Yaz”, said Williams, which retirement after the 1960 season allowed Yastrzemski  to take charge of left field. “But Bobby Doerr (coach of the Boston Red Sox) told me that his 1967 season was the best he had seen and Bobby played with me for 10 years. In that particular year he was Babe Ruth, Ty Cobb and Honus Wagner at the same time”.

 In the final game of a series against the Yankees, Yastrzemski got the day off. He had a slump of 17 at-bats hitless. In the eighth inning with the game tied 1-1 Williams put him to play in left field. In the ninth Al Downing dominated him. In the eleventh Yaz hit a shot to the stands to give the win  2-1 to the Red Sox.

 Mel Stottlemyre the former pitcher of the Yankees once said that he could  hear Yastrzemski talking to himself each time he wen to bat. “I have to be better.”

 That was the magnitude of his presence in the Red Sox line up, in the club house and in the city of Boston, that summer of 1967 when the predictions stumbled before the hard work of a team and the determination of a left fielder called Carl Yastrzemski.

 Alfonso L. Tusa C.

Alfonso’s work has been featured in Venezuela’s daily newspaper, El Nacional and in the magazine Gente en Ambiente, and he’s collaborated on several articles for newspapers, including the daily paper Tal Cual. He’s also written three books and biographies for SABR’s BioProject.

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