October 19, 2019

Gracias Terry (Tito). (Many thanks Terry (Tito))

October 29, 2011 by · Leave a Comment 

Ver a Terry Francona bajar la cabeza y descender los escalones hacia el club house  de los Medias Rojas de Boston en Camden Yards, luego de perder el último juego de la temporada y toda
oportunidad de ganar el comodín de la campaña 2011; me hizo regresar a una noche de octubre de 2004. Los Yanquis maceraban a los patirrojos 3 juegos a cero en la Serie
por el Campeonato de la Liga Americana.
Me preparaba a coleccionar una nueva desilusión cuando apareció aquel robo de base de Dave Roberts, aquel batazo de Bill Mueller. Roberts había entrado a correr por Kevin Millar quién había iniciado el cierre del noveno con boleto. Tres o cuatro veces Rivera intentó sorprender a Roberts en primera. Eso acicateó al corredor a salir con el primer envío hacia el plato y llegó con
vida a segunda base. Si habían logrado aquello ante el gran cerrador Mariano Rivera en el noveno episodio  de aquel cuarto juego. ¿Por qué no soñar con la victoria? Los innings pasaban y el
empate persistía y con él la agonía de que todo terminara con algún batazo atravesado de los implacables Yanquis.

En los momentos más aciagos de aquel noveno episodio, Francona permanecía imperturbable. De brazos cruzados pero con la mirada firme entre el campo de
juego y el dugout. Cuando Roberts llegó a segunda, Tito casi sonrió desde su esquina del dugout. Cuando la pelota salió indetenible  del bate de Mueller, Tito agitaba los brazos
sobre su cabeza como si fuese el coach de tercera base. Desde la oscuridad de la sala respiré profundo con los brazos entumecidos de tanto nadar sobre la
silla de extensión, podía sentir todo el vapor concentrado sobre el plato y el dugout de los Medias Rojas.

En el undécimo episodio a Francona no le tembló el pulso para traer a Mike Myers y Curtis Leskanic a controlar un intento de rebelión de los bombarderos del Bronx y lo
consiguió como lo había hecho al traer a Mike Timlin en el sexto, Keith Foulke en el séptimo y a Allan Embree en el décimo tramo.

Para el cierre del duodécimo episodio David Ortiz vino a batear con Manny Ramírez  en primera luego de batear sencillo ante Paul
Quantrill. Para ese momento me parecía que el juego iba a durar una sumatoriade eternidades. Por eso cuando salió aquel trancazo que se hundió en la
oscuridad del right field grité sin voz y salté sobre las rodillas hasta laúltima repetición.

Regresar de un 0-3 en una serie de campeonato era tarea poco menos que impensable, más aún cuando se jugaba ante los implacables Yanquis de Nueva York. Aquella noche sentí en la celebración de los
Medias Rojas y en el paso de Tito hacia el clubhouse que algo había cambiado, que iba a ser otro el equipo patirrojo que saltaría al terreno. Por eso para el
lunes 18 de octubre de 2004 me planté frente al televisor desde las 6 de la noche. Mike Mussina versus Pedro Martínez. Sería otro juego durísimo,
aunque  Boston salió adelante 2-0 en el primer inning. Los bombarderos pasaron adelante con tres anotaciones en la apertura del séptimo. Tito trajo a Mike Timlin a relevar en el séptimo y luego
a Keith Foulke en el octavo, así mantuvo el juego 4-2, hasta que David Ortiz se la sacó a Tom Gordon para empezar el cierre del octavo. Kevin Millar negoció
otro boleto y Francona volvió a traer de emergente a Dave Roberts quien llegó hasta tercera con imparable de Trot Nixon. Joe Torre trajo a Mariano Rivera y
Jason Varitek empató el juego con elevado de sacrificio. La batucada de la noche anterior tenía una segunda parte que sonaba más duro, quería irme por un
momento al baño para bajar la tensión pero la intensidad del juego no me dejaba.

Los Yanquis amenazaron con doble por reglas de Tony Clark que llevó hasta tercera al corredor Rubén Sierra en el inicio del noveno inning. Allí empezaron mis
periplos desde la sala a la cocina. Tito trajo a Bronson Arroyo a relevar en el décimo episodio. En el cierre de ese tramo Doug Mienkiewicz destapó doble y
llegó hasta tercera sin poder anotar. Francona relevó con Mike Myers y Allan Embree en el undécimo y logró contener la batería yanqui. En el undécimo
nuevamente las emociones llegaron a mi asiento cuando Boston puso hombres en primera y segunda sin outs pero Esteban Loaiza vino a relevar con un out y
obligó a Orlando Cabrera a roletear para dobleplay.

Tim Wakefield vino al montículo en la apertura del duodécimo y recibió imparable deMiguel Cairo quién pasó a segunda por error de Manny Ramírez y allí se quedó.

Abriendo el decimotercero Jason Varitek, quién normalmente no le recibe a Wakefield, cometió tres “passed balls”, pero losYanquis se quedaron atascados en segunda y tercera.

Loaiza estaba lanzando muy bien. Yo pensaba que ibamos a pasar toda la noche fajadosen ese juego, pero en el cierre del décimocuarto episodio, Johnny Damon y Manny
Ramírez negociaron boletos y  David Ortiz vino a batear con 2 outs. Me levanté y froté las manos hasta que casi salió fuego de mis dedos. El héroe de la noche anterior se metió en un turno de
leyenda y al décimo envío metió una línea hacia el center field que me hizo saltar con la silla en el hombro cuando Damon cruzó el plato para decretar lavictoria 5-4 y poner la serie 2-3. Se
vio a Tito caminar con decisión hacia el club house. Todavía me pellizcaba para obligarme a creer lo que estaba ocurriendo y lo que ligaba que
ocurriera en los próximos dos encuentros.

Alfonso L. Tusa C.

 

English translation

 

To see Terry Francona dropping his head and going down the steps to the Boston Red Sox’s club house at Camden Yards after losing the last game of the season and any chance of getting the wild card
berth in the 2011 season, made me return to an October night of 2004. The Yankees were pulling the Red Sox  apart 3 games to none in the American League Championship Series. I was preparing
myself for a new bitter moment when it appeared that base steal of Dave Roberts, that shot of Bill Mueller.  Roberts had pinch run for Kevin Millar who had  led off the bottom of the ninth inning with a walk. Mariano Rivera tried to pick off Roberts at first base, three or four times. That motivated the runner to go with the first delivery to home and arrived safe to second base. I
kept telling myself “If they had got the tying run against the great Mariano Rivera why not to dream with winning the game?” The innings went by ant the tie remained and with it the agony that everything could finish with some big shot of the Yankees.

In the most difficult moments of that ninth frame, Francona remained quiet. With his arms crossed but the stare steady between the field and the dugout. When Roberts arrived to second base, Tito
almost smiled from his dugout’s corner. When the ball came out unstoppable from Mueller’s bat, Tito raised his arms over his head as if he was the third base coach. I breathed deeply from the darkness of the living room. I couldn’t feel my arms after swimming so hard on my extensive chair. I could feel all the vapor concentrated on the home plate and in the Red Sox dugout.

In the eleventh frame Tito brought in Mike Myers and Curtis Leskanic to control the Yankees and he got it as he did in thesixth when he had brought Mike Timlin. Keith Foulke came in the seventh and
Allan Embree in the tenth to keep the game tied and the hearts flying.

In the bottom of the twelfth inning, DavidOrtíz came to bat with Manny Ramírez at first base after hitting a single before Paul Quantrill. By that moment I though the game was going to last a lot
of eternities. That’s why when that shot went beyond right field darkness Ishouted voiceless and jumped on my knees until the last repetition.

Coming back from 0-3 ina Championship Series was an unthinkable task to be done, more if it’s against the New York Yankees. That night I felt in the Red Sox celebration and in the advancing of Tito to theclub house, that something had changed, that the Red Sox would be another team on the field. For that reason on Monday, October 18th 2004, I stayed in front of the tv set from 6 o’clock in the evening. Mike Mussina versus Pedro Martínez. It would be another very hard game, no matter Boston scored 2 runs in the first inning. The Yankees got the lead wit three runs in the top of the seventh inning. Tito brought Mike Timlin in the seventh and Keith Foulke in the eighth. That way he kept the game 4-2 until David Ortiz hit a home run against Tom Gordon to lead off the bottom of the eighth. Kevin Millar got another walk and Tito again pinch ran Dave Roberts for Millar. Roberts arrived to third with a Trot Nixon’s single. Joe Torre brought Mariano Rivera and Jason Varitek tied the game with a sacrifice fly. My heart’s drumming had a second part that sounded louder. I wanted to leave for the bathroom to lower the tension but the game’s intensity was very high.

The Yankees threatened with a ground rule double by Tony Clark that sent Ruben Sierra to third base in the top of the ninth frame. There I started my travels from the living room to the kitchen. Tito
called Bronson Arroyo for the tenth inning. In the bottom of that inning Doug Mienkiewicz hit  a double andarrived  to third base but didn’t score.
Tito called Mike Myers and Allan Embree in the eleventh and got the Yankees under control. In the eleventh emotions visited my seat again when Boston had runners in first and seconds, no
outs, but Esteban Loaiza came to relieve with one out and made Orlando Cabrera hit a grounder to double play.

Tim Wakefield came to the mound in the top of the twelfth and allowed a single to Miguel Cairo who went to second on MannyRamírez error, but there he stayed.

In the top of the thirteenth inning Jason Varitek, who almost never is Wakefield’s catcher, committed three passed balls, but the Yankees left runners on third and second base.

Loaiza was pitching very well. I thought we were going to spend the night watching that game. But in the bottom of the fourteenth frame, Johnny Damon and Manny Ramírez got walks and David Ortíz came to the plate with two outs. Last night’s hero had a legendary at bat and hit a single at the tenth delivery. When the ball landed at center field I jumped with the chair on my shoulder when Damon crossed home plate to determine the win 5-4 and put the series 3-2. I saw Tito striving to the club house. I stillpulled my skin to make me believe all that was true and so it would be what I
hoped happened the next two games.

 

Alfonso L. Tusa C.

 

Alfonso’s work has been featured in Venezuel’s daily newspaper, El
Nacional and in the magazine Gente en Ambiente, and he has collaborated
on several articles for newspapers, including the daily paper Tal Cual.
He has also written three books and biographies for SABR’s BioProject.

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