March 25, 2019

La conexión de Harvey Haddix y Graciliano Parra. Dos no-hitters truncados. (Harvey Haddix and Graciliano Parra’s connection. Two truncated no-hitters)

May 23, 2012 by · Leave a Comment 

De acuerdo, la gesta de Haddix duró 12 episodios a ritmo de juego perfecto. Graciliano sólo tenía un juego sin hits ni carreras luego de 9 entradas. Sin embargo la tensión que ambos vivieron en el décimo tercer y el décimo inning respectivamente registró los escalofríos de cada uno de los presentes en el County Stadium de Milwaukee el 26 de mayo de 1959 y en el estadio Universitario de Caracas el 15 de octubre de 1965. El primer bateador del capítulo 13 fue el segunda base borícua Félix Mantilla. Destapó un roletazo hacia la antesala, Don Hoak tomó la pelota hacia su izquierda con suficiente tiempo de hacer el out, pero apresuró su disparo y el inicialista Rocky Nelson se salió de la base. Mantilla llegó a salvo. Un silencio escandaloso removió el estadio. El juego perfecto se había esfumado. Graciliano logró sacar los dos primeros outs del décimo. José Martínez disparó imparable al centro. “El Pompo” dejó de sonar en la tribuna de la izquierda.

Graciliano debió lidiar con la temible alineación de los Tiburones de La Guaira de Ángel Bravo lf, Luis Aparicio ss, José Cardenal cf, Jim Wynn rf, John Bateman c, José Martínez 2b, José Herrera 3b, Graciano Ravelo 1b y Darrell Brandon p. En el segundo episodio Mike Andrews disparó imparable. Fue retirado en la antesala de Wynn a Herrera luego de otro sencillo de Leopoldo Chingo Tovar. En el cuarto episodio el Chingo Tovar corrió unos cincuenta metros hacia la raya del right field para atrapar una línea bestial de Jim Wynn. En el séptimo acto Mike Andrews recibió cuatro malas. Llegó a segunda por wild pitch. Alli Brandon lo sorprendió y lo sacó en corre y corre. En el noveno episodio Luis Aparicio descargó un linietazo peligrosísimo con etiqueta de extrabases hasta que el Chingo Tovar se lanzó de cabeza para mantener la magia de Graciliano.

Antes del juego Haddix reflexionaba con su catcher Smoky Burgess que si querían ganar aquel juego iban a tener que fajarse como los buenos con aquella alineación de Wes Covington, Del Crandall, Eddie Matthews, Han Aaron, Joe Adcock, Johnny Logan,etc. Cada dos minutos carraspeaba. Desde que se levantó a primeras horas de la tarde la garganta le había estado molestando. Al ver la alineación de su equipo ladeó la cabeza. Ni Dick Groat (sumido en un prolongado slump con el madero) ni Roberto Clemente (debido a varias lesiones) jugarían aquella noche. Además en la trinchera de enfrente quién lanzaría las serpentinas sería mister Lew Burdette. Haddix consiguió el primer out con un solo envío, Johnny O’Brien roleteó al campocorto. Luego llevó a Matthews a la cuenta máxima, la única vez que llegó a ese conteo en el juego, antes de retirarlo con línea a primera base. Y dominó a Aaron con elevado al centro.

Abriendo el décimo episodio Graciliano dominó a Wynn y a Bateman. José Martínez se resistió a ser el último out. La detonación de la línea que pasó sobre segunda base interrumpió por instantes “El Pompo” que interpretaba la banda municipal. Cuando la pelota pasó al jardín central, Graciliano bajó la cabeza y respiró profundo a un lado del montículo. El catcher Owen Johnson, Oswaldo Blanco, Cesar Gutierrez, Marv Breeding y Andrews rodearon al pitcher, le dieron unas palmadas en la espalda. José Herrera siguió con otro petardo para llevar a Martínez a la antesala. La Guaira intentó el doble robo. Graciliano estaba alerta y reventaron a Martínez en el plato. En el cierre del décimo Andrews disparó imparable que hizo sonar la sirena en todo el estadio. La banda municipal empezó a tocar “El Pompo” otra vez. “¡Mira, mira, mira, mira, mira, mira, mira,mira, mira, vaaaaaaaaaa!”

La esposa de Haddix había pasado aquella noche entre la cocina de la casa y el carro estacionado en la calle. A medida que avanzaba el juego pasaba intervalos más largos escuchando el radio del carro. El inning trece la inmovilizó en el asiento. Luego de sonreír al escuchar que Felix Mantilla había bateado un fácil rodado por tercera base. Cerró los ojos cuando Don Hoak lanzó mal a primera base. Eddie Matthews se sacrificó. Hank Aaron recibió boleto intencional. Joe Adcock sacó la pelota de cuadrangular. La mujer apagó el radio y salió del carro. Pasó como quince minutos para entrar a la casa. Haddix apuró el paso hacia el dugout. Nadie hablaba en el dugout de los Piratas. Los periodistas debieron esperar más de una hora para hablar con Haddix. Antes de salir del clubhouse, Hoak se acercó al pitcher y le pidió disculpas. Haddix respondió que todo estaba bien.

El Chingo Tovar llevó  a Andrews a la intermedia con toque de sacrificio. Victor Colina se fajó con Darrell Brandon y le sonó imparable a la izquierda para traer la carrera de la victoria. En el dugout Graciliano explicaba como había afrontado el juego. “Johnson es un maestro de la receptoría. Sabe dirigir a los pitchers. Pide los lanzamientos de acuerdo a los bateadores. Además resultó un gran conductor dirigiendo a los jardineros. Tovar hizo dos jugadas formidables para impedir los hits”. Sólo cuando Leopoldo Tovar hizo la segunda maravillosa atrapada para eliminar el peligroso batazo de Aparicio en el noveno inning, el joven de 20 años se convenció de que podía lanzar 9 innings sin hits ni carreras. “Fue entonces cuando lancé con el alma para dominar a José Cardenal con aquel globo a segunda base. En ese momento sentí la mayor emoción de mi vida ante aquel inolvidable espectáculo de tanta gente aplaudiendo mi actuación”.

En los días posteriores al juego de los 12 episodios perfectos la gente empezó a llamar a Haddix “Harvey mala suerte”. Los periodistas recordaron el episodio de su niñez cuando con sólo 5 años casi perece en una cacería. Alguien le disparó a un conejo y cinco fragmentos de plomo se le encajaron en el cráneo a Haddix. Después su carrera en Grandes Ligas casi termina en 1954, su tercera en la gran carpa. Entonces un linietazo del propio Joe Adcock se estrelló contra su rodilla izquierda y le dañó un nervio que lo obligó a cambiar su mecánica de pitcheo. “Fue un buen pitcher que pudo haber sido grandioso si no hubiese perdido la curva. Nunca fue el mismo después del linietazo”, dijo Stan Musial. Pero Haddix siempre dijo que tenía la buena fortuna de su lado. La prueba principal era que llegó a pitchear en Grandes Ligas. Creció en una hacienda de 450 acres en Ohio central. Allí escuchaba los juegos de los Rojos de Cincinnati mientras rebotaba una pelota de goma contra los escalones de la entrada de su casa. Firmó con los Cardenales de San Luis tan pronto lo vieron hacer 12 lanzamientos. Cuando llegó al campo de entrenamiento, los jugadores de los Cardenales empezaron a llamarlo “Kitten” (“Gatico”), por el parecido con el as de los pitchers de San Luis, Harry (the Cat) Brecheen.

Graciliano lanzó varios juegos cerrados luego de su juego especial. Venció dos veces 1-0 a los Leones del Caracas, una de ellas ante el as cubano Luis Tiant. Ese desafío probablemente marcó el pase de Parra hacia el Caracas.  Había nacido en Maracaibo, Zulia; el 04 de agosto de 1944. En 1960 jugó para la novena de las FAC de Maracaibo en la categoría A. Allí es dirigido por el gran lanzador profesional Carrao Bracho. Más adelante ese mismo año pasó a jugar con el OSP y dejó marca de 4-2.

Después fue al Nacional AA de Barcelona (1960) con el estado Zulia y dejó registro de 4-1. En 1961 estuvo inactivo por dolores en el brazo. En 1962 saltó al profesional con el Cabimas de la Liga Occidental.

Al terminar la Liga Occidental lo llamó Orientales para la temporada 63-64. En 1965 con el Lexington de la Liga Western Carolina (A) participó en 36 encuentros, completó 4, ganó 4, perdió 4. Lanzó 100 episodios, recibió 94 imparables, aceptó 38 carreras limpias, regaló 61 pases gratis, ponchó a 73 rivales. Su efectividad: 3.42.

¿Qué sintió Harvey Haddix cuando Hoak lanzó mal a primera base en el inning décimotercero o que experimentó Graciliano Parra en el décimo episodio cuando José Martínez sonó imparable al centro? Es algo que sólo ellos conocen en su real magnitud. El silencio y la melancolía que arropó County Stadium y el estadio Universitario aún se escucha a más de cuatro décadas de esos momentos especiales del béisbol.

Alfonso L. Tusa C.

 

English translation

 

Ok, Haddix’s epic lasted for 12 innings of perfect game. Graciliano only had a no-hitter after nine innings. No way, the tension both experienced in the thirteenth and tenth inning respectively filled with emotion every one of the fans present at Milwaukee’s County Stadium on May 26th, 1959 and Caracas’ estadio Universitario on October 15th, 1965. The first batter of the thirteenth inning was the puertorrican second baseman Félix Mantilla. He hit a grounder to third base. Don Hoak took the ball to his left side with enough time to make the out, but he hurried his throw and first baseman Rocky Nelson lifted his foot from the base. Mantilla arrived safe. A noisy silence filled the stadium. The perfect game was over. Graciliano got the first two outs in the tenth inning. José Martínez hit a single to center field. A lively song called  “El Pompo” stopped sounding in the stands.

Graciliano Parra had to battle with that ferocious line up of the La Guaira Sharks: Angel Bravo lf, Luis Aparicio ss, José Cardenal cf, Jim Wynn rf, John Bateman c, José Martínez 2b, José Herrera 3b, Graciano Ravelo 1b and Darrell Brandon p.

In the second frame Mike Andrews hit a single. Leopoldo Chingo Tovar hit another single to center field and Andrews was shot down at third from Wynn to Herrera. In the fourth frame, Chingo Tovar ran about fifty meters to the right field line and caught a tremendous line drive hit by Jimmy Wynn. In the seventh frame Mike Andrews walked and arrived to second base on a wild pitch. Brandon picked him out. In the ninth frame Luis Aparicio hit a sharp line drive, that seemed an extrabase hit, until Chingo Tovar appeared like a phantom to keep Graciliano’s magic rolling.

Before the game Haddix reflected with his catcher Smoky Burgess that if they wanted to win that game they had to battle with that line up of Wes Covington, Del Crandall, Eddie Matthews, Han Aaron, Joe Adcock, Johnny Logan,etc. Every two minutes he coughed. His throat had been bothering him since early in the morning. After seeing his team’s line up Haddix spun his head. Nor Dick Groat (long batting slump), nor Roberto Clemente (injured) would play that night. Besides the rival pitcher would be Mr. Lew Burdette. Haddix got the first out with just one delivery, Johnny O’Brien hit a grounder to short stop. Then he pitched Matthews to a 3-2 count, the only time he arrived to that count in the game, before retiring him on a line drive to first base. Finally he got Aaron out on a pop up to center field.

In the top of the tenth frame Graciliano retired Wynn and Bateman. José Martínez hit a single to center field.When the ball passed to center field, Graciliano bent his head and breathed deeply at the mound’s side.  Catcher Owen Johnson, Oswaldo Blanco, Cesar Gutierrez, Marv Breeding and Andrews surrounded the pitcher and patted his back.José Herrera hit another single. Martínez arrived to third base. La Guaira attempted a double steel but Graciliano was alert and got Martinez out at the plate. In the bottom of that inning Andrews hit a single. The municipal band began to play “El Pompo” again. ”¡Mira, mira, mira, mira, mira, mira, mira,mira, mira, vaaaaaaaaaa!”

That night Haddix’s wife had been running between the kitchen and the car parked in front of the house. While the game advanced she stayed longer in the car, listening to the radio. The thirteenth inning paralyzed her on the seat. After smiling while listening that Felix Mantilla had hit an easy grounder to third base. She closed her eyes when Don Hoak made a deviated throw to first base. Eddie Matthews sacrificed. Hank Aaron got an intentional walk. Joe Adcock hit a home run. The woman turned off the radio and got off the car. She stayed in the garden for about 15 minutes. Haddix almost ran to the dugout. Nobody talked in the Pirates clubhouse. The journalists had to wait for more than an hour to talk to Haddix. Before getting out from the clubhouse, Hoak excused with the pitcher.  Haddix answered everything was ok.

Chingo Tovar bunted and Andrews arrived to second base. Victor Colina battled with Darrell Brandon and hit a single to left field to plate in the winning run. In the dugout Graciliano explained how he had planified the game. “Johnson is a great catcher. He knows how to manage the pitchers. He calls the deliveries according to each batter. Besides he did it very well handling the outfielders. Tovar made two tremendous caughts to avoid extrabase hits.” Only when Leopoldo Tovar made the second marvelous caught to get Luis Aparicio out in the ninth inning, the 20-year-old man knew he could hurl nine innings of no hit no run. “Then I  put my soul in every pitch to retire José Cardenal with that pop up to second base. In that moment I felt the greatest emotion in my life before that unforgettable spectacle of such a crowd applauding my performance”.

The days after the 12 perfect innings’ game, people began to call Haddix “Harvey hard luck”. The journalists recalled that Haddix almost died when he was a 5-year-old kid in a hunting trip. Somebody shot a rabbit and five lead fragments impacted his skull. Afterward his major league career almost finishes in 1954, his third in the big show. A sharp line drive of the same Joe Adcock hit his left knee and damaged a nerve that forced him to change his pitching mechanics. “He was a good pitcher that could have been great if he hadn’t lost his curve. He was never the same after that line drive”, said Stan Musial. But Haddix always said that he had the good fortune on his side. The main proof was that he was a major league pitcher. He grew up in a 450 acres farm in central Ohio. There he listened to the Cincinnati Reds game while rebounding a rubber ball against the steps of his house entrance. He signed with the Saint Louis Cardinals as soon as they saw him making 12 deliveries. When Haddix arrived to the training camp the Cardinals players started to call him “Kitten”, because he resembled the Saint Louis pitching ace, Harry (the cat) Brecheen.

Graciliano hurled several closed games after his special day. He beat the Caracas Lions 1-0 twice, one of those games versus the cuban ace Luis Tiant. That contest probably decided Graciliano’s transaction to the Caracas team. He was born in Maracaibo on August, 04th, 1944. In 1960 Parra played for the Maracaibo FAC team in the A category. There he was managed by the great professional pitcher Carrao Bracho. That same year he also played for the OSP team and had a 4-2 record.

Afterward he went to the Baseball National Tournament  Class AA (1960) representing the Zulia state team and had a 4-1 record. In 1961 he didn’t played because of an injury in his throwing arm. In 1962 Parra signed to play professional baseball with the Cabimas team in the Liga Occidental.

After finishing the Liga Occidental, the Orientales team from the Liga Central called him for the 1963-64 season. In 1965 with the Lexington team in the Western Carolina League (A), Parra played in 36 games, 4 completed games, 4 wins, 4 losses, 100 innings, 94 hits, 38 earned runs, 61 walks, 73 struckouts, 3.42 ERA.

What did Harvey Haddix feel when Hoak threw to first base out of focus in the thirteenth inning or what did Graciliano Parra experience in the tenth inning when José Martínez hit a single to center field? It’s something they only know in its real magnitude. The silence and melancholy over County Stadium and estadio Universitario still resound more than forty years from those special baseball moments.

 Alfonso L. Tusa C.
Alfonso’s work has been featured in Venezuel’s daily newspaper, El Nacional and in the magazine Gente en Ambiente, and he has collaborated on several articles for newspapers, including the daily paper Tal Cual. He has also written four books and some biographies for SABR’s BioProject.

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