November 30, 2021

Estadio de La Planicie más de 40 años después (La Planicie Stadium more than 40 years later)

March 16, 2010 by · Leave a Comment 

Pedro observaba inquieto la forma como el niño repetía el lanzamiento y la pelota pasaba  muy lejos de la mascota del catcher. A cada lanzamiento el señor bajaba un escalón en la tribuna. Desde el dugout se oían los gritos de los compañeros de equipo. “Sal de ahí Juan. Eres malo como pitcher”.

Un viento levantó varios papeles que subieron en remolino detrás de la segunda base. Juan se quitó el guante. Bajó la mirada hasta hundirla entre las trenzas de los zapatos. Se pasó los dedos por el sudor del cuello y frotó la pelota hasta desgastar el cuero. Mientras el manager levantaba la barbilla de Juan y le hacía indicaciones de cómo debía agarrar la pelota y como debía levantar la pierna, un hombre de algunos 50 años se acercó al señor que había bajado hasta el escalón más próximo al campo.

__¿Usted es el papá del pitcher?

Pedro terminó de ver como Juan volvía a tirar otra pelota por encima del receptor.  Se quedó mirando los cabellos platinados del recién llegado.

__Si. Parece que va a tener que buscar otra posición.

El hombre dio dos palmadas en el hombro de Pedro.

__Todavía es muy pronto. Hay que dejarlo practicar más.

Pedro rodeó el rostro del hombre con ojos de conejo perseguido por lobo.

__¿Usted está seguro de lo que dice?

El hombre sonrió y se pasó la mano izquierda por el codo derecho.

__Hace unos cuantos años, yo también fui pitcher en la categoría infantil. Un día nos llamó el manager y nos dijo: “Mañana viene a dictarles una clínica el pitcher profesional Isaías Látigo Chávez”. Esa noche casi no dormí. El Látigo Chávez. Ese lanzador que siempre nombraban Delio Amado León y Carlitos González en la radio. El pitcher del Magallanes. El que había llegado a las Grandes Ligas con los Gigantes de San Francisco, iba a estar con nosotros en el campo. Soñé que le hacía mil preguntas. La mañana siguiente mamá me tuvo que traer de la parada del autobús porque yo decía que me iba a perder la clínica del Látigo. “Muchacho, si no desayunas, te vas a desmayar antes que empieces a jugar”. Después cuando llegamos al estadio, lo vimos con su uniforme blanco de letras negras y anaranjadas que decía “San Francisco” en el pecho y una gorra negra con una S y una F entrelazadas. De inmediato hicimos un círculo alrededor de él. Empezó a escarbar con los ganchos del spike a un lado de la goma de lanzar. Al principio estábamos como paralizados, las palabras no salían. Hasta que el Látigo empezó a hablar tan emocionado como cualquiera de nosotros, dijo “palota” en vez de pelota y empezamos a reirnos.

Lo primero que nos dijo fue que la comunicación es fundamental “Primero tienen que entenderse muy bien con el catcher, desarrollar un lenguaje particular con señas, miradas y palabras en clave. Después nunca olvidar que este es un juego de equipo, antes venir para la goma hay que mirar hacia los 7 compañeros que están detrás y si es necesario mejorar su ubicación.

Después otro compañero le preguntó como hacía para poner la pelota donde quería. El Látigo subió al montículo y se quedó mirando un punto sobre el home. “Tienen que concentrarse. Después cuando levanten el pie apunten hacia la mascota del catcher, llevan la pelota sobre la gorra y ¡Zas! la sueltan a toda mecha”.

Un zurdito que amarraba la malla de su guante con trenzas de zapato, dio dos pasos hacia el morrito. “¿Y como haces para estar tranquilo cuando todo el estadio te grita, como en un Caracas-Magallanes?” “Me imagino que estoy en una playa solitaria de Margarita y dejo de oir cualquier ruido, sólo veo las señas y la mascota del catcher”.

El Látigo hizo un lanzamiento que pasó como un metro por encima de la gorra del catcher. Un niño levantó la mano. “¿Si uno hace varios lanzamientos y todos pasan lejos del catcher, eso significa que no es bueno para ser pitcher?” El Látigo bajó del montículo y dio dos palmadas en el hombro del niño. “Si te gusta ser pitcher, eso significa que tienes un mundo en la bola y que necesitas practicar más”. El niño sonrió y metió la mano derecha en el guante”.

Pedro se quedó mirando el mechón gris a un costado de los cabellos del hombre. La sonrisa se le mezclaba con un temblor en los labios.

>__¿Seguro que el Látigo dijo eso?

__Tan seguro como que después le pidió la mascota al catcher y le recibió varios lanzamientos en strike al eufórico niño.

Pedro dio dos silbidos y gritó.

__Vamos Juanchi que tú si puedes.

English Translation

Pedro watched anxiously the way the little kid kept throwing the same delivery and the ball passed far away from the catcher’s mitt. With each delivery, Pedro stepped one more stair down in the tribune. The kid’s teammates shouted at him from the dugout. “Get out from there Juan. You’re a bad pitcher”.

Some breeze raised several papers in vortex behind second base. Juan took off his glove. He sank his gaze among the laces of his shoes. He put his fingers by the neck’s sweat and rubbed the ball until seizing the leather. As the manager raised Juan’s chin and explained him how to grab the ball or to raise the leg, a 50-year-old man got closer to Pedro that was at the stair next to the field.

__Are you the pitcher’s Dad?

Pedro watched how Juan finished throwing again the ball over the catcher’s head. He looked for a while at the gray hair of the guy.

__Yes. It seems to me that he’ll have to look for another position.

The guy touched twice Pedro’s shoulder with his palm.

__It’s too soon to consider that. He needs more practice.

Pedro rounded the guy’s face with eyes of a rabbit pursued by a wolf.

__Are you sure of what you’re saying?

The guy smiled while touched his right elbow with his left hand.

__Some years ago I was also a pitcher in the Little League. One day the manager called us. “Tomorrow the professional ballplayer Isaías “Latigo” Chávez will come to talk with you about pitching. I almost didn’t sleep that night. That pitcher who Carlitos González and Delio Amado León always mentioned in the radio broadcast. The Magallanes Navigators pitcher. The one who had arrived to the Big Show with the San Francisco Giants. He was going to be with us in the field. I dreamed I made him a thousand questions. The next morning my Mom had to bring me back from the bus stop because I was saying that I would be late for the Latigo’s speech. “My boy, if you don’t eat your breakfast, you’ll feel very weak and won’t be able to play ball”. Afterwards, when we arrived to the stadium, we saw him with his white uniform of black and orange letters that read “San Francisco” on the chest. And a black cap with an “S” and an “F” mixed. We immediately made a circle around him. He began to take some ground out with his spike from a side of the pitching box. At first we were paralyzed. We couldn’t talk a word. The “Látigo” began to talk so excited as any of us. He said “gove” instead of glove. We started to laugh. The first thing he told us was that communicating was essential. “You first have to understand very well with the catcher, you have to develop a particular language with signs, gazes and codified words. Then you always must remember that baseball is a team game. Before throwing the ball to the catcher you have to look behind for your other seven teammates and if it’s necessary you should improve their positioning.

Later on, a teammate asked him how did he manage to put the ball where he wanted. The “Látigo” got on the mound and kept looking at a point over home-plate. “You have to concentrate. Then when you raise the leg, point with the spike to the catcher’s mitt, take the ball over the cap and ¡Pop!, you release it.”

A little southpaw who tied the net of his glove with shoe laces, advanced two steps to the mound. “How do you do to remain relaxed when everybody in the park is shouting at you like in a ‘Caracas-Magallanes’ game?” “I imagine that I’m in a solitary beach at the Margarita Island. That way I got isolated from any noise. I only see the signs and the catcher’s mitt.”

The “Latigo” made a throwing that went 3 feet over the catcher’s cap. A kid raised his hand. “If a pitcher made some deliveries and all of them go away from the catcher, that means the he’s a bad pitcher?” The “Latigo” got down from the mound and gave 2 pats on the kid’s shoulder. “If you like being a pitcher, that means that you have a great fastball and you need more practice.” The kid smiled and put his hand inside the glove.

Pedro kept looking at the grey zone on the guy’s head. His smile got mixed with a trembling in his lips.

__Are you sure The “Látigo” said that?

__As sure as The “Latigo” asked the catcher for the mitt and received from the euphoric kid some deliveries in strike.

Pedro whistled two times and shouted.

__ Come on Juanchi. You can do it!

Alfonso is a writer whose work has been featured in Venezuela’s daily newspaper, El Nacional and in the magazine Gente en Ambiente, and he’s collaborated on several articles for newspapers, including the daily paper Tal Cual. He’s also written three books and biographies for SABR’s BioProject.

Speak Your Mind

Tell us what you're thinking...
and oh, if you want a pic to show with your comment, go get a gravatar!